ECONOMIA


Lección de Australia en el G20, tras 27 años sin recesión: "A la Argentina no le conviene el proteccionismo"



Fecha: 30/11/2018   13:20

- La comparación es permanente: la Argentina y Australia son dos países con muchas similitudes, pero con realidades diferentes


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En especial, desde las reformas económicas encaradas por esa nación a finales de los 80, que le permitieron un crecimiento constante para alcanzar el récord mundial de 27 años consecutivos sin recesión. Esos espectaculares resultados llevaron al Gobierno de Mauricio Macri a pensar en el “Plan Australia”, tal como había adelantado Ámbito Financiero en 2016. Dos funcionarios -entonces poderosos- como Gustavo Lopetegui y Mario Quintana, recibieron la orden presidencial de explorar el caso para poder extrapolarlo a la Argentina. Algunas decisiones se tomaron, como el estudio del sistema de educación técnica australiano, pero las urgencias autóctonas no dejan espacio para el largo plazo.

“Es obvio que hay cosas en común. Son dos países con un territorio muy grande, una población relativamente chica, la gran mayoría descendientes de inmigrantes, con grandes recursos, tenemos un sistema federal y hasta jugamos rugby. Pero es un gran error -a veces me asusta cuando lo leo- decir que la Argentina tiene que seguir el modelo de Australia. Yo no utilizo la palabra modelo. Creo que es simplemente de sentido común mirar lo que hizo un país como Australia, con un perfil económico bastante parecido al de la Argentina. Tomar lo que conviene y dejar lo que no”, dijo a este diario Noel Campbell, embajador australiano en la Argentina.

Con la salvedad de no “copiar” modelos, resulta interesante conocer los detalles que llevaron a un país periférico a codearse con las grandes potencias.

Pregunta: ¿Cómo se decidió el cambio económico australiano?

Noel Campbell: Entre los años 80 y los 90, hubo un cambio profundo en el país que hizo que adoptáramos una nueva filosofía económica. Éramos un país bastante protegido, un poco como la Argentina, y se decidió dejar todo eso atrás. Los dos partidos principales (N. de R.: Laborista y Liberal) estuvieron de acuerdo, por lo que hubo un consenso a nivel nacional. Ese fue un factor imprescindible. El segundo factor importante fue explicar a la gente el porqué de las reformas, dónde se quería llegar, cuál era el proceso y cuánto tiempo llevaría. Además, hubo que explicar qué tipo de protección social se iba a dar en el proceso de cambio. Muchos sectores desaparecieron. Algunos, en el que éramos bastante fuertes como el textil y el automotor.

P.: ¿Por qué decidieron eliminar esos sectores?

N.C.: Nos dimos cuenta de que la mano de obra era demasiado cara, no éramos competitivos. Ese fue el motivo principal. Por eso, el Gobierno decidió que los sectores en los que no podíamos ser competitivos tenían que desaparecer.

P.: ¿Qué medidas se tomaron?

N.C.: Había aranceles de importación bastante altos. Iba contra la filosofía de abrir la economía australiana. Se bajaron o eliminaron aranceles, se quitaron subsidios a los sectores no competitivos, se decidió dejar flotar el dólar australiano, hubo desregulaciones para hacer al país más atractivo a las inversiones extranjeras, acuerdos con los sindicatos, el sector privado y el Gobierno para limitar aumentos de salarios a cambio de programas más fuertes de protección social. Fue un proceso largo, eso es importante destacar. Tuvimos la gran suerte de que el primer ministro de aquellos tiempos, en los años 80, era del partido Laborista y había sido jefe de la central obrera, así que pudo traer a los sindicatos a la mesa de negociación. Eso fue clave.

P.: ¿Costó mucho convencer a la población de las reformas?

N.C.: Al principio había temor a abrirse, no lo voy a negar. Hubo gente que perdió su trabajo, pero fue un proceso de transición.

P.: ¿Cuál es el nivel de desempleo actual y cómo era entonces?

N.C.: Alrededor de 5%. En los años 70 llegamos a un máximo de 9% con una inflación de 17% anual. Para nosotros eso fue una crisis. Este año tendremos una inflación de 1,9% y el objetivo del Gobierno es mantenerla entre 1% y 3%. No se puede comparar con la Argentina que tiene otra historia.

P.: ¿Cómo funciona el sistema de contención social a los desocupados?

N.C.: La ayuda social a los desempleados depende de varios factores. Para los jóvenes, por ejemplo, hay un período que reciben un monto máximo, con el compromiso de encontrar trabajo. El Gobierno los ayuda a buscarlo. Después de cierto tiempo, baja la protección y entran en programas obligatorios de capacitación para ayudarlos a conseguir trabajo. De lo contrario, sería infinito. Es protección social, pero con condiciones.

P.: ¿Cuál fue el resultado de estas políticas?

N.C.: Hemos tenido 27 años consecutivos de crecimiento económico. Son políticas que han funcionado bien para nosotros. Tenemos una generación de jóvenes que no saben lo que es la recesión. Nadie está diciendo que hay que copiar el modelo aquí.

P.: ¿Cuáles fueron los sectores beneficiados?

N.C.: El sector que más ha crecido en estos años ha sido el de servicios, tanto financiero como de educación o turismo. Lo de la educación es muy importante. Es tercera fuente de ingreso del Estado. En una población de 24 millones, hay 624.000 estudiantes extranjeros que pagan la universidad. No son tarifas altas como Estados Unidos y Europa, pero se pagan. También los australianos pagan. Yo tengo tres hijos y pagamos. No son valores muy altos, pero es una forma de valorar un servicio. Hay que considerar que cada uno de estos 624.000 estudiantes son consumidores. Alquilan departamentos, van al supermercado, tienen un efecto multiplicador importante. Somos un país pragmático. La mayoría lo paga mediante un sistema de préstamos que da el gobierno a una tasa de interés mínima, menos de 1%.

P.: ¿La Argentina no es un país pragmático?

N.C.: No puedo responder eso. Pero el Gobierno actual está haciendo varias reformas. Por ejemplo, dejar flotar el dólar, tener un cambio único. Es importante. Revisar el sistema de aranceles, también. Si un país está comprometido con el libre comercio hay que bajar los aranceles.

P.: No se puede crecer con la economía cerrada.

N.C.: En nuestra experiencia, la respuesta es no.

P.: ¿Es posible hacer esa reforma con 30% de pobreza como la de la Argentina?

N.C.: No puedo contestar esa pregunta por ignorancia. Soy abogado. Es cierto que no teníamos un nivel de pobreza tan alto pero era una economía mediocre. Irónicamente, lo que provocó nuestro cambio, fue la decisión del Reino Unido de integrarse a la Unión Europea en los 70. Era un mercado superimportante para nosotros que desapareció. Entonces miramos a nuestro vecindario y fuimos negociando acuerdos de libre comercio con Japón, Corea, China, con todos los países del sudeste asiático, porque eso nos daba una entrada privilegiada a un mercado de 4.000 millones de bocas que necesitan comida. Si nosotros exportamos productos primarios, con aranceles muy bajos, somos muy competitivos. Por eso nunca fue muy racional proteger nuestra economía que es relativamente muy chica. Por eso, las conversaciones sobre proteccionismo no nos convienen y, en mi opinión, no le conviene a la Argentina.

P.: A la Argentina no le conviene el proteccionismo.

N.C.: No quiero decir que Australia es la perfección, pero, con 27 años de crecimiento continuo después de las reformas, la evidencia habla por sí misma. (APFMercosur)




Fuente:  Buenos Aires, 30 Nov (APFMercosur)









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